sábado, 14 de junio de 2008

La viralata


Anoche fui al cine con alguien. Se suponia que debiamos ir a la tanda de las 8 para ver la nueva película de Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Ya eran las 7:50 cuando la persona con quien fui al cine no estaba lista y faltando 5 minutos es que me avisa que va a salir de su casa. Habiamos quedado de juntarnos en el punto de ônibus que está frente a la USP, y la guagua, como siempre, demoró mucho para llegar (y nunca llegó). Ademas queria aprovechar para imprimir unas fotos y dejé mi pendrive en mi casa, fuimos a buscarlo y llamamos un taxi. Cuando bajamos, de la nada salió una perrita viralata o que andaba perdida. Parecía que estaba corriendo y llevaba dias sin ver a nadie por la emoción que tenia cuando nos vió. La persona con la que andaba comenzó a hacerle "gracia" mientras yo fui a buscarle agua por que estaba jadeando.
Vimos Las crónicas de Narnia 2. Cuando regresé, vaya sorpresa que me encontré cuando salí del elevador, la perrita, durmiendo afuera del apartamento 201, con comida y agua, arropada con una funda de almohada y acostada sobre otra en el suelo, y como si fuera poco, los chinitos quitaron su alfombrita de colores para que no les fuera a hacer un desastre en la madrugada.
Mas tarde (por que seguí la rumba con Ivonne, don't ask) salí a botar la basura y ví a la viralata (o perdida) comiendo. Cuando salí de nuevo, a sacar mas basura (lo sé) la ví temblando de frio. Me dió una cosa de esas que me dan siempre y le llevé y la arropé con una friza de Copa Airlines que me regaló Carolina la ultima vez que fui a São Paulo para que me arropara en la guagua de regreso a Bauru grande cidade (lo de grande cidade lo explicaré después, jejeje).
Lo que más me sorprendió fue que se quedó allí bien acurrucada, al lado de la puerta del apartamento de los chinitos y ni se movía cuando salí del ascensor o cuando encendí la luz del pasillo ni cuando salí a botar la basura (dos veces).
Parece que era justo lo que necesitaba, alguien que le diera abrigo, un chin de cariño, alguien que le extendiera una mano amiga, aceptandola tal y como es. Y se quedó ahí, tranquilita y quien sabe, felíz...
En la mañana abrí la puerta y saqué la cabeza para ver si estaba ahí todavia. No habia ni rastro de ella, ni de la comida, ni de mi friza de Copa Airlines que me habia dado Carolina.

martes, 10 de junio de 2008

La ley de atracción


Recuerdo un dia que estaba con mi papa en el balcón de mi casa en la calle Julio Ortega Frier, mi primer hogar. Él tomó un paquete de revistas Tobogán (que me regalaba un gran amigo suyo quien lamentablemente ya no está con nosotros) y me llamó para sentarme con el a leer. Estaba muy entretenido hasta que en una pagina habia algo escrito al revés y él me dijo que lo leyera.
No recuerdo que edad yo tenia exactamente, pero si menos de 10 años. El se molestó por que no estaba leyendo bien, lógico estaba escrito al revés, y ahi tomo otro libro y me obligó a leerlo, pues, según mi papá, se dió cuenta de que yo no era muy bueno con la lectura, aún asi que la oración estaba al revés! Para mí aquello fue como un castigo.
La lectura nunca ha sido un pasatiempo para mi, pero si he leido uno que otro libro, solo cuando tenia que leerlo para las clases de literatura del colegio.
El año pasado me llamó la atención un libro que vi en la tienda de videos a la que siempre iba, ultimamente no he alquilado, pues la región del DVD player de mi laptop se quedo en la 1 y la mayoría de los DVD's de aqui son 4, pero nada, no se si fue la portada o el título, pero cada vez que iba siempre pensaba en que tenia que comprar ese libro, The Secret-O Segredo.
Un dia, fuí a São Paulo y en el consulado una de las vice consules lo estaba leyendo y mi amiga Carolina me comenzo a hablar mas o menos de qué se trataba, asi que llegando a Bauru lo compré de una vez.
Cuando lo comencé a leer me pareció un libro de superación personal con un toque de New Age, razón por la cual dejé de leerlo, y además me estaba volviendo loco haciendo todo lo que decía, pues todo lo que pasa en nuestras vidas depende de lo que nosotros mismos pensamos, o sea, la Ley de atracción. Según esa ley, los seres humanos somos como torres de transmisión y enviamos una señal al universo por medio de nuestros pensamientos, y eso se devuelve y se refleja en nuestras vidas como situaciones o cosas que se nos presentan cada dia, sean buenas o malas.
Al principio no creia mucho en eso, pues me la pasaba pensando en las cosas que quiero, y no llegan exactamente como las quiero o no llegan.
En la ultima pelicula que ví en el cine, Sex and the city: the movie, Samantha aparece leyendo ese mismo libro como una forma de buscar respuestas a lo que pasaba en su vida y cómo cambiarla. Fue gracioso como ella aventó el libro al no encontrar lo que buscaba. Tendré que hacer lo mismo? jajajajaja
Solo una parte de The Secret me llamó mucho la atención, pues me hizo pensar y lamentarme al mismo tiempo por las cosas que me habian pasado recientemente.
En esa parte decía que si uno se siente mal o triste en determinado momento, no hacemos nada para remediarlo, seguirán pasando cosas que nos hagan sentir asi o empeorar la situación por la cual nos sentimos asi, y fué justo lo que me habia sucedido.