
Anoche fui al cine con alguien. Se suponia que debiamos ir a la tanda de las 8 para ver la nueva película de Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Ya eran las 7:50 cuando la persona con quien fui al cine no estaba lista y faltando 5 minutos es que me avisa que va a salir de su casa. Habiamos quedado de juntarnos en el punto de ônibus que está frente a la USP, y la guagua, como siempre, demoró mucho para llegar (y nunca llegó). Ademas queria aprovechar para imprimir unas fotos y dejé mi pendrive en mi casa, fuimos a buscarlo y llamamos un taxi. Cuando bajamos, de la nada salió una perrita viralata o que andaba perdida. Parecía que estaba corriendo y llevaba dias sin ver a nadie por la emoción que tenia cuando nos vió. La persona con la que andaba comenzó a hacerle "gracia" mientras yo fui a buscarle agua por que estaba jadeando.
Vimos Las crónicas de Narnia 2. Cuando regresé, vaya sorpresa que me encontré cuando salí del elevador, la perrita, durmiendo afuera del apartamento 201, con comida y agua, arropada con una funda de almohada y acostada sobre otra en el suelo, y como si fuera poco, los chinitos quitaron su alfombrita de colores para que no les fuera a hacer un desastre en la madrugada.
Mas tarde (por que seguí la rumba con Ivonne, don't ask) salí a botar la basura y ví a la viralata (o perdida) comiendo. Cuando salí de nuevo, a sacar mas basura (lo sé) la ví temblando de frio. Me dió una cosa de esas que me dan siempre y le llevé y la arropé con una friza de Copa Airlines que me regaló Carolina la ultima vez que fui a São Paulo para que me arropara en la guagua de regreso a Bauru grande cidade (lo de grande cidade lo explicaré después, jejeje).
Lo que más me sorprendió fue que se quedó allí bien acurrucada, al lado de la puerta del apartamento de los chinitos y ni se movía cuando salí del ascensor o cuando encendí la luz del pasillo ni cuando salí a botar la basura (dos veces).
Parece que era justo lo que necesitaba, alguien que le diera abrigo, un chin de cariño, alguien que le extendiera una mano amiga, aceptandola tal y como es. Y se quedó ahí, tranquilita y quien sabe, felíz...
En la mañana abrí la puerta y saqué la cabeza para ver si estaba ahí todavia. No habia ni rastro de ella, ni de la comida, ni de mi friza de Copa Airlines que me habia dado Carolina.
En la mañana abrí la puerta y saqué la cabeza para ver si estaba ahí todavia. No habia ni rastro de ella, ni de la comida, ni de mi friza de Copa Airlines que me habia dado Carolina.

1 comentario:
la loba. la loba... a perra loca esa
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